Norma Andrade, fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, llama a feministas a unirse a la lucha de familiares de desaparecidos

Yan María y Norma Andrade Foto: Rosa Rojas

Rosa Rojas

Un feminismo radical “no es la práctica de pedir derechos ni de empoderarse en la casa del amo”, es una historia y un cuerpo de conocimientos para un proyecto civilizatorio completamente distinto al actual sistema patriarcal y su absolutismo masculinista que ha construido el “des-orden civilizatorio de injusticia, violencia y depredación recurrente que marca la realidad” actual.

Por contra, el feminismo institucional, cuya tarea fue incorporar a las mujeres a las organizaciones sociales preexistentes y partidos políticos, definió desde 1983 la política de las mujeres como lo que “concierne fundamentalmente a la distribución del poder en la sociedad patriarcal” y a medida que desarrolló sus proyectos en estrecha relación con las instancias de poder –Estados, agencias para el desarrollo, organismos internacionales- recibiendo sus beneficios, generó una corriente hegemónica que subsume a muchos sectores del feminismo en sus estrategias, manejos de recursos y metodologías de trabajo, imponiendo “mesura y buen comportamiento”, desmontando los mecanismos autónomos de articulación y fragmentando y destruyendo las prácticas de resistencia y gran parte de la capacidad subversiva del feminismo.

Así lo planteó la feminista radical Ximena Bedregal, durante el homenaje post mortem que el Archivo e Interpretación Histórica del Movimiento de Lesbianas Feministas (AIHMLF) en México 1976-2018 Yan María Yaoyólotl, organizó en honor de Marcela Olavarrieta, fundadora del grupo Acratas, de lesbianas feministas, en 1976.

En este acto también participaron, entre otras ponentes, Norma Andrade, luchadora contra el feminicidio, fundadora del grupo Nuestras Hijas de Regreso a Casa, luego de la desaparición de su hija Lilia Alejandra, quien fuera asesinada en 2001 e integrante del Grupo de Acción Por los Derechos Humanos y la Justicia Social, AC y la propia Yan María Yaoyólotl.

Andrade, en su exposición, explicó que está apoyando la huelga de hambre iniciada el 16 de enero frente a la Secretaría de Gobernación por un grupo de madres de desaparecidos que exigen que dicha dependencia cumpla una serie de demandas, entre ellas el rescate de los cuerpos que se han localizado en fosas clandestinas en diferentes estados, atención a familiares de las víctimas y la operación de una de las madres que padece miomas.

Mencionó que ahora incluso hay una Comisión para buscar a las víctimas “ya tenemos infraestructura, ya tenemos las leyes pero no hay voluntad política” para atender a familiares y encontrar a los 33 mil desaparecidos que hay en el país. Subrayó que el movimiento lésbico feminista en el que participa Yan María ha apoyado a las madres de desaparecidos y les ha enseñado muchas cosas, entre ellas la importancia de hacer expedientes sobre los casos de desaparecidos.

Llamó además a las feministas a apoyar el movimiento de las y los familiares de desaparecidos ante la falta de atención de las autoridades. Subrayó que en 2017 hubo 798 ejecutados en Ciudad Juárez, Chihuahua de los que 98 eran mujeres, y que hay un gran número de huérfanos por esa violencia, no hay un censo de ellos, por lo que debe haber quienes, como sociedad, se preocupen por ver qué pasa con esos niños. “Así como con su lucha consiguieron el aborto yo les pido que como feministas se unan a nuestra lucha”, añadió Andrade.

Al respecto, Yan María apuntó que las lesbianas feministas “somos mujeres y nos interesan los asuntos de las mujeres”, criticando que los movimientos de la diversidad sexual han dejado estos asuntos por fuera.

En su exposición Bedregal Sáez mencionó que la corriente feminista radical implica una visión y una postura crítica de la macrocultura patriarcal que no omite el arte, la ciencia, la filosofía, las religiones, las ciudades, las patrias, las herramientas del sistema patriarcal.

Sin embargo, dijo, esta posición crítica podría constituirse en un acto sólo intelectual o hasta doloroso si no se funda y sostiene en la práctica política de relación entre mujeres, “única relación donde nuestros cuerpos se integran, donde encontramos las palabras para nombrar nuestras experiencias, donde nuestra crítica radical a la cultura vigente se ve cobijada y sostenida y donde nuestras experiencias cobran sentido, potenciando así imaginación en libertad, posibilidad de mundo propio, de mundo para sí”.

Para un feminismo radical la práctica política de las mujeres implica la relación entre mujeres para construir libertad femenina desde la cual se haga posible crear lo no creado, fundar lo no fundado en relación con otras, indicó.

Relató que este feminismo radical nació de la práctica de los grupos de autoconciencia, donde las experiencias de vida de las participantes, la mayoría de las veces dolorosas, dejaban de ser un desquicio femenino para, en el diálogo y el compartir con sus hermanas mujeres, pasar a ser, apenas, una marca de la apropiación patriarcal de sus cuerpos y sus vidas; descubrimiento de suyo liberador.

Sin embargo hay quienes buscaron incorporar a las mujeres a las organizaciones de lucha preexistentes “sin visualizar el carácter profundamente misógino, patriarcal y jerárquico de esas instancias”. Ahora se trata de que la feminidad patriarcal tenga una buena cotización en la bolsa de valores masculinos, devolviendo así a las mujeres a la sombra de una historia iluminada por los proyectos e instrumentos de los hombres y haciendo circular a las mujeres en un mercado que no es nuestro y donde nuestra corporalidad sigue sin tener significado ni valor propio”, subrayó.

Mencionó que todo esto se configuró paralelamente a lo que en América Latina se llama “las aperturas democráticas (el fin de las dictaduras militares) que no es otra cosa que la reordenación político económica y espacial del patriarcado capitalista para entrar en su fase mundialista.  Esta reordenación no sólo requiere de la recuperación del espacio económico y físico con sus invasiones y guerras de extramuros, sino además, y en igual importancia, en la recuperación y disciplinamiento de los terrenos de la resistencia”.

Así la década de los 90 estuvo marcada por una apuesta central, impulsada desde espacios de poder y, agazapada tras un aparente ejercicio de diversidad, pluralidad y democracia para desmantelar toda apuesta político/filosófica que le permita al feminismo tanto avanzar en transformaciones radicales que afecten la macrocultura como inventar nuevos caminos para el ser mujer en el mundo, para la construcción de la libertad femenina.

Bedregal mencionó que de manera consciente o inconsciente,  feministas de las corrientes hegemónicas fueron –y siguen siendo- constructoras activas de esta nueva política. La Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijíng (1995) “fue el punto de inflexión definitivo así como la negación del concepto de patriarcado junto al reemplazo del feminismo por el concepto de perspectiva de género y a la adopción de esta palabreja por las instancias de poder terminaron por abrirle nuevamente y de par en par las puertas a lo más rancio, violento y brutal del patriarcado”.

Recordó que incluso alguna feminista no radical como la costarricense Alda Facio escribió: “La incorporación de los discursos de género en las instituciones de la oligarquía internacional como el BM o el BID y el FMI, ha permitido que puedan seguir con sus planes de ajuste estructural sin la oposición del movimiento feminista porque lo está haciendo con perspectiva de género”.

Afirmó Bedregal que “hoy incluso prima una suerte de antifeminismo con perspectiva de género” y que al amparo del postmoderno feminismo de la igualdad, el género y el empoderamiento, “hoy la masculinidad se enseñorea por doquier usando su fuerza para negar ya sin tapujos el cuerpo de las mujeres”. Véase, dijo, el transfeminismo que niega a las mujeres para erguir a cuerpos de varón como las “verdaderas” mujeres porque, dicen, “lo son por voluntad y no por nacimiento; la maternidad subrogada que hace del cuerpo de las mujeres sólo el receptáculo de la voluntad del varón; la feminidad como performance desligada del cuerpo biológico; la prostitución como supuesto acto de ejercicio libre y voluntario del cuerpo, el hostigamiento sexual como una simple torpeza de la emotividad masculina que no tiene nada que ver con cómo se concibe la corporalidad femenina, el feminicidio como un conjunto, en el mejor de los casos, de locos sueltos y agresivos, etc”.

Añadió que la crisis que hoy vivimos es de una gravedad enorme y tiene dimensiones planetarias y civilizatorias, de ahí la creciente necesidad de profundizar la reflexión crítica de la macrocultura patriarcal; la necesidad de recobrar la autogestión de nuestros saberes por encima del saber académico que ya es incapaz de leer la realidad y menos aún de plantear alternativas. De allí la necesidad de recuperar el cuerpo, y antes de que terminen de robárnoslo recobrar su sentido de instrumento indispensable para tocar la vida, repensar su sentido y su valor en la creación de un sentido libre de ser mujeres.  De allí la necesidad imperiosa de crear lo no creado, pensar lo no pensado, fundar lo no fundado, de traer el mundo al mundo y esto para las mujeres sólo es posible en la práctica de relación con otras, en y desde la creación de espacios de construcción colectiva de libertad femenina.

Yan María en su intervención en el homenaje, efectuado el pasado sábado- recordó que Marcela Olavarrieta fue “quien estableció las bases teóricas y prácticas del Movimiento Feminista Radical Anarquista Separatista y la trascendencia del amor político entre mujeres como principio fundamental para edificar al feminismo” y que el Movimiento de Lesbianas Feministas en México (MLF) cuenta con 42 años de lucha ininterrumpida basado en el principio de autonomía política.

Aclaró que el amor político entre mujeres “no es sexo; el sexo entre mujeres es el homosexualismo femenino y el feminismo lésbico es amor político entre mujeres” y comentó que Olavarrieta planteó en su tiempo la abolición de la familia, la creación de comunas y cooperativas y ya en 1976 “previó que el patriarcado iba a coptar el feminismo y lo iba a utilizar en contra de las propias mujeres”.

Yan María aseveró que el generismo académico incluso ha eliminado el concepto de patriarcado. Llamo a las feministas lesbianas a crear organizaciones para resistir los embates del sistema patriarcal, conjuntamente con los movimientos obreros, campesinos e indígenas, como el zapatista. Ella es integrante del Comité de Lesbianas Feministas Zapatistas que  apoya la candidatura a la presidencia de la República de María de Jesús Patricio, propuesta por el Congreso Nacional Indígena.

Ximena Bedregal Foto: Rosa Rojas

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Riesgo de masacre como la de Acteal se vive en Chalchihuitán, Chiapas, advierte SERAPAZ

IMG-20171126-WA0004Rosa Rojas

La violencia que se vive en los Altos de Chiapas, por un conflicto agrario, en los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó, puede desembocar en una masacre como la ocurrida en Acteal (también municipio de Chenalhó, donde hace 20 años fueron asesinados por paramilitares 45 indígenas) advirtió la organización Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ, que urgió el lanzamiento de una campaña de solidaridad nacional e internacional para atender esta crisis humanitaria.

Con información de autoridades de las comunidades afectadas y párrocos de la región, recogida entre el 24 y 25 de noviembre, SERAPAZ detalló que ya son 4 mil 873 las personas, entre hombres, mujeres, niños y niñas ancianos y ancianas, desplazadas por ataques a sus comunidades; la mayoría está viviendo en las montañas, con mucho frío en la noche, y otros en la cabecera de Chalchihuitán.

Mencionó  hechos muy lamentables: hay, muchos enfermos sobre todo niños y niñas, ancianos y ancianas; hay varias mujeres embarazadas, no pueden salir a buscar sus alimentos ni medicinas porque están bloqueados los tres caminos de salidas y entradas y solamente por la vía de Simojovel hay acceso.

Varias casas han sido quemadas, la gente requiere urgentemente: maíz, frijol, cobertores, medicinas, doctores, maseca, sal, azúcar, jabón, ropa para niños, agregó.

Detalló que en nueve comunidades, de acuerdo a cifras aproximadas, están en calidad de desplazados:

  • Comunidad de Ch’en Mut: 700 habitantes, 120 familias, ocho mujeres embarazadas
  • Comunidad de Pom: 436 familias, más de dos mil habitantes, 100 mujeres embarazadas
  • Tzomolton: 107 familias, 800 habitantes, seis mujeres embarazadas
  • C’analumtic: 191 familias, 600 habitantes
  • Bejelton: 30 familias, 150 habitantes
  • Tulantic: 50 familias, 350 habitantes
  • Vololch’ojon: 40 familias, 150 habitantes
  • Cruz c’ac’ao nam: 200 habitantes
  • Cruz ton: 20 familias desplazadas, 73 personas

Entre las comunidades afectadas, pero que no han sido desplazadas, mencionó Balunac’o, Cotolchij, Lobolaltic, Pacanam, Pat C’anteal, Chiqun Xulum y Saclum.

De acuerdo a una Acción Urgente sobre este conflicto, emitida el pasado día 22 por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), la violencia está afectando a unas 70 mil personas.

El Frayba documentó que la violencia y el conflicto son por los límites territoriales entre Chalchihuitán y Chenalhó que data de 45 años sin solución, “ocasionada por la ineficacia e intereses de grupos de poder, de las instituciones de los gobiernos federal y estatal”.

Indicó que la confrontación entre los dos pueblos estalló cuando en 1975, San Pablo Chalchihuitán obtuvo su Reconocimiento y Titulación de Bienes Comunales (RTBC) que se ejecutó en 1980, beneficiando a 1,787 campesinos con 17,948 hectáreas. En la ejecutoria se entregaron 17,696 hectáreas y en 1981 se entregaron 252 hectáreas más, como complemento a la RTBC. Y se inconformó el municipio vecino de Chenalhó, Chiapas. En el aspecto legal, desde 2005 hay demanda de juicio vigente con número de expediente 181/2005, está actualmente en el Tribunal Unitario Agrario 03 de Tuxtla Gutiérrez, esperando la sentencia solicitada.

Ante esta situación, el Frayba urgió al Estado mexicano “a atender de manera pronta y expedita esta situación que se ha tornado en hechos de violencia generalizada y puede suceder mayores violaciones a derechos humanos, ya que tenemos información precisa que las acciones implementadas por funcionarios del gobierno de Manuel Velasco Coello han sido ineficaces y han generado mayor situación de riesgo a la población”.

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La candidatura de Marichuy funde reclamos de derechos de las mujeres con demandas de pueblos originarios, afirman académicas

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La candidatura de Marichuy funde reclamos de derechos de las mujeres con demandas de pueblos originarios, afirman académicas

Rosa Rojas

En un país racista y machista, en donde la partidocracia tiene acaparados los espacios e imaginarios políticos, la búsqueda de la candidatura independiente para la presidencia de la República de María de Jesús Patricio, conocida como Marichuy, “viene a desestabilizar las prácticas y discursos del poder en torno a la nación y la ciudadanía” y su voz, que es una voz colectiva, como su candidatura, “confronta muchos de los principios fundamentales de la democracia liberal”.

Así lo señaló la doctora en antropología Aída Hernández Castillo, durante una conferencia sobre la candidatura independiente de Marichuy en representación del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) que dictó, junto con la doctora en  sociología, Sylvia Marcos, quien por su parte afirmó que María de Jesús Patricio es una mujer emblemática de las luchas de las mujeres indígenas y de las mujeres todas.

Marichuy, agregó Marcos, es “una vocera que reconfigura las propuestas feministas” y expresa la “política de género revolucionaria zapatista” porque “entienden comparten las preocupaciones y perspectivas de quienes emprenden a su lado las luchas de los pueblos originarios y de ella como mujer”… “un mundo que se expresa a través de ella en donde los reclamos de derechos de las mujeres se ven siempre acompañados y fundidos con las demandas de los pueblos originarios”, sin jerarquizar estas luchas, “no es una prioritaria y la otra secundaria. Son ambas propuestas de lucha fundidas y a la vez, y oscilantes por momentos”. ” Nunca se piensa en las mujeres solas “pero a veces y aceptando la existencia de mundos separados se conciben luchas sólo de mujeres”.

Hernández señaló que esta democracia neoliberal habla en nombre de la igualdad impulsando políticas económicas que profundizan la desigualdad y reivindica el voto individual, libre y secreto, “a través de partidos cuyos integrantes tienen las manos manchadas de sangre. Ante la corrupción de los partidos políticos y la complicidad con la violencia y la impunidad que afectan nuestro país, las candidaturas independientes están siendo una opción para la sociedad civil que busca otras formas de entender y ejercer el poder”.

La llamada “crisis de los partidos políticos no es un descubrimiento reciente para los pueblos indígenas, y va más allá de los escándalos de corrupción y complicidad de los partidos políticos con el crimen organizado que han marcado las administraciones de todos los partidos políticos que han logrado llegar a gobiernos municipales, estatales o federales en el presente sexenio”, afirmó.

Agregó que el vínculo entre los pueblos indígenas y la política partidista ha sido muy débil y en el mejor de los casos ha servido para hacer alianzas en luchas coyunturales y en el peor de los casos para construir y legitimar cacicazgos indígenas que han consolidado sus estructuras de poder político y económico gracias al apoyo de los partidos políticos.

Fue esto lo que llevó en el 2005 al EZLN y al Congreso Nacional indígena (CNI) a encabezar la formación de lo que se conoció como la otra campaña que buscaba construir un frente amplio integrado por “indígenas, campesinos, estudiantes, maestros, empleados… o sea los trabajadores de la ciudad y el campo” para elaborar un programa nacional de lucha anticapitalista que reconstruya las formas de hacer política recuperando valores anti materialistas de honestidad y servicio a los demás.

Ahora, intentando jugar las reglas del juego electoral, el CNI encabeza esta iniciativa de una candidatura independiente como una forma de llamar a construir ciudadanía y hacer política desde otras perspectivas del poder y de la autoridad. Una candidatura que hable en nombre del CIG que se propone compartir con la ciudadanía mexicana principios básicos de las formas de ejercer el poder y la autoridad en las regiones indígenas zapatistas, aseveró.

Subrayó que el concepto de dignidad “ha sido central en la lucha zapatista como principio político para enfrentar el racismo y la descalificación de la ciudadanía indígena”. Este concepto engloba la reivindicación del respeto a la vida en todas sus manifestaciones como asidero para enfrentar las múltiples violencias.

Habló del “relativismo político” que ha hecho que en el pragmatismo de los partidos políticos se diluyan sus agendas y programas, en donde la derecha y las seudo izquierdas están dispuestas a pasar por sobre sus diferencias para crear frentes unidos en la complicidad . En contraste, la voz de Marichuy, inspirada en la lucha de las mujeres zapatistas, “nos habla de una agenda anticapitalista, antirracista y antipatriarcal, sus reflexiones surgen de su propia experiencia como mujer pobre e indígena a quien le ha tocado vivir en carne propia esta intersección  de exclusiones”.

Hernández apuntó que, hace casi una década, desde el feminismo se ha venido hablando y escribiendo de la importancia de la perspectiva interseccional que complejiza la manera de entender la desigualdad de género al reconocer que otras formas de dominación fundamentadas en la explotación de clase, en el racismo, en la homofobia y las exclusiones de edad marcan las distintas maneras en que vivimos las mujeres.

Esta perspectiva se materializa en el discurso de Marichuy en una agenda que confronta las múltiples exclusiones que marcan la vida de las mujeres indígenas. Mencionó que en su discurso en tierras zapatistas la semana pasada Marichuy señalaba que las mujeres indígenas en su triple condición de mujeres, de indígenas y de pobres, viven la mayor de las explotaciones dentro del sistema capitalista “somos explotadas y violentadas en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en todos los espacios de la sociedad; el actual sistema nos somete a la más cruda explotación y cotidianamente se nos trata como simples mercancías”.

Pero también habla de una experiencia colectiva de despojo y desposesión violenta de tierras y recursos naturales cuando denuncia cómo “el robo, el despojo y la destrucción que se hace de nuestra madre la tierra” va acompañado “por la dominación y el control de nosotras las mujeres”.

Sin embargo, añadió, no sólo se limita a denunciar las violencias que viven las mujeres sino también reivindican su fuerza política hablando del importante papel que están jugando las madres de los desaparecidos “en su lucha incansable por encontrar entre los escombros la verdad y la justicia” y recuerda el papel de las mujeres indígenas y campesinas en la defensa de la tierra y el territorio y hace un llamado a todas las mujeres a que “nos organicemos si, por el respeto de nuestros derechos pero también por todos y por todas porque en nosotras está la fuerza para empujar esta enorme lucha”.

Racismo tecnológico del INE

La conferencia se llevó a cabo en el campus del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, en Cuernavaca, Morelos, donde las ponentes, integrantes de la asociación civil Por el florecimiento de los pueblos, que se creó para apoyar el registro de Marichuy como candidata independiente, reiteraron la denuncia del “racismo tecnológico” del que está siendo víctima esta campaña.

Esto, planteó Hernández Castillo porque ante la crisis de los partidos políticos cada vez más la ciudadanía vuelve sus ojos hacia las candidaturas independientes por lo que éstas “han empezado a ser una amenaza para la partidocracia que se beneficia de los presupuestos electorales”, por lo mismo los requisitos para poder ser candidato independiente cada vez son más complicados, subrayó.

Reiteró la denuncia de que la recolección de firmas, más de 800,000 que tienen que obtenerse en por lo menos 17 estados que representen mínimamente el 1% del padrón electoral de cada Estado, antes del 1 de febrero, algo que antes podían recolectarse por escrito con una fotocopia del padrón electoral, ahora hay que hacerlo con un celular inteligente que tiene que tener una gama media -aparatos que tienen un costo de unos cinco mil pesos- algo que está fuera del alcance de muchas comunidades indígenas que viven en zonas de pobreza y atraso tecnológico, y de inmensas zonas empobrecidas de las áreas urbanas.

Mencionó que es una “burla de mal gusto”, lo difundido por los funcionarios electorales de que 60 auxiliares serían suficientes para conseguir las más de 800 mil  firmas que se necesitan, ya que el tiempo máximo que tardaría cada uno de ellos en recabar el apoyo de una persona sería de cuatro minutos sin embargo, indicó en algunas zonas de Papantla, Veracruz se han llegado a tardar hasta cinco horas para un registro así que está “ultramoderna, segura y democrática” aplicación del Instituto nacional electoral no sólo no funciona como se dijo que lo haría sino que en muchos casos simplemente no funciona.

Además casi el 45% de los auxiliares registrados ante el INE para recolectar las firmas no han podido empezar a enviar los apoyos recabados porque siguen esperando que el INE les haga llegar su número de identificación. Paralelamente, algunos teléfonos dados de alta han colapsado sin razón aparente.

“Estamos pues en una carrera en contra de la tecnología, la burocracia, en un campo político marcado por el racismo y la desigualdad” pero apuntó el solo hecho de estar aquí hoy hablando y compartiendo las posibilidades “de reagruparnos en torno a una agenda antirracista, anticapitalista y antipatriarcal, que pone en el centro el respeto a la madre tierra, es ya un primer paso para imaginar otras formas de hacer política y entender el poder, en donde se manda obedeciendo y en donde el servicio comunitario es fundamental para tener autoridad”.

Ambas ponentes llamaron a firmar y colaborar en la recolección de firmas – en Morelos se requieren 33 mil- para el registro de la candidatura de María de Jesús Patricio. Ahí se informó que en la oficina del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en Cuernavaca funciona los miércoles por la tarde la “Casa de Marichuy” para recabar las firmas necesarias.

 

 

 

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Se organizan las parteras tradicionales de Chiapas contra la violación a sus derechos culturales y a la salud

Origen: Se organizan las parteras tradicionales de Chiapas contra la violación a sus derechos culturales y a la salud

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Se organizan las parteras tradicionales de Chiapas contra la violación a sus derechos culturales y a la salud

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Se organizan las parteras tradicionales de Chiapas contra la violación a sus derechos culturales y a la salud

Rosa Rojasparteras1

Para hacer frente a las políticas institucionales que han estado cambiado el rol de las parteras tradicionales que atendían a las mujeres en sus partos, la falta de reconocimiento de su labor continua en pro de la salud de las comunidades, mujeres niños y niñas y la violación a sus derechos culturales y a la salud, nació en el Tercer Encuentro de Parteras de Chiapas la organización Movimiento de parteras de Chiapas- Flor de Maiz (Nich Ixim).

En el evento, efectuado del 24 al 26 de octubre en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, participaron además como invitadas tres parteras del Movimiento Nacional de Comadronas de Guatemala y una partera de San Miguel de Allende, Guanajuato.

La organización está integrada por 124 parteras tradicionales y técnicas de 19 municipios y cinco regiones de Chiapas: Selva, Frontera, Zona Norte, Altos y Fraylesca, que son las zonas y territorios de más representativos en cuanto a la práctica y saberes en partería tradicional, se informó en un pronunciamiento en el que señalaron que se vieron obligadas a organizarse debido a que de pronto se les empezó a prohibir la atención, a restringirles las cédulas de nacimiento y sólo se les solicitaba para hacer referencias y acompañamiento a las embarazadas.

Detallaron que desde hace dos años las parteras, junto con organizaciones de la sociedad civil, se han estado reuniendo y organizando para hacer un espacio que promueva los derechos de las parteras y tenga la interlocución directa con actores que realicen cambios para mejorar el ejercicio de la partería tradicional en comunidades, municipios y regiones de Chiapas.

En asamblea delinearon que los objetivos del Movimiento son: Contribuir a la defensa de la partería tradicional como un derecho humano, a la salud, cultural y de las mujeres indígenas, rurales y urbanas; construir estrategias que enlacen y organicen a la partería tradicional y la técnica sin rivalidades, abonando a la salud de las mujeres.

Promover los derechos de las parteras y parteros a atender partos; defender los derechos de las mujeres y su salud sexual y reproductiva (derechos a decidir sobre su cuerpo y salud); trabajar por el derecho de las mujeres a decidir con quién quieren parir, atenderse y dónde y
salvaguardar el derecho a la salud de las parteras y al reconocimiento de sus saberes.

Subrayaron que como ciudadanas con derechos se organizaron para ejercerlos y por esto demandamos: Reconocimiento y respeto a las parteras sin importar si son certificadas o no;
solicitan credencial de instituciones de salud en caso que de que lo requieran; tener contactos directos con el personal de los hospitales de primer segundo y tercer nivel para referir traslados.

Además, tener diálogo con el sector salud y actores en salud de su estado de manera directa; que el sector salud no las divida ni impida atender a las mujeres y que no decida a quienes si atienden y a quienes no; facilidad para extender los certificados de nacimiento, firmados como parteras.
Entre otras demandas piden la mejora de los servicios de salud en los hospitales y servicios de primer nivel como casas de salud o centros de salud, incluidos los fines de semana y que el sector salud tenga personal capacitado en emergencias obstétricas y sensibles a la cultura de cada pueblo con trato digno.

Igualmente, que haya bancos de sangre suficiente a diferentes niveles de atención, porque esta deficiencia de abasto ha sido causa de muerte materna en muchos casos; dotación de medicamentos y materiales suficientes y que no manden a comprarlos a las parteras ni a las mujeres que refieren; que los servicios de salud no traigan a la embarazada de una lado a otro y que no la rechacen.

Demandan que el sistema de salud en Chiapas cuente con ambulancias con chofer y gasolina para los traslados; apoyos económicos para las parteras o gratificación; apoyos jurídicos y psicológicos en caso de algún problema así como tienen los médicos en los hospitales y apoyo de capacitación a todas las parteras lejanas y cercanas sin condicionamiento.

Señalaron que se estarán reuniendo en comunidades, municipios y a nivel estatal para ir construyendo espacios y estrategias de diálogo, de información y organización que mejoren la calidad de vida de las parteras tradicionales y técnicas y de las mujeres y sus comunidades en su ejercicio al derecho a una atención de calidad y elegida.

Convocaron este encuentro organizaciones de la sociedad civil como Formación y Capacitación, A. C.; Alianza Pediátrica Global; Comité Promotor de una Maternidad Segura y Voluntaria en Chiapas; Comité Promotor de una Maternidad Segura en México; CESC, Sakil Ixim, Casa de la Mujer de Palenque Ixim Anzetic, organizaciones con experiencia y compromiso con la partería tradicional y técnica por más de 20 años.

parteras

Fotos: Adela Bonilla

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